jueves, 4 de octubre de 2012

Pintura Rococó


   

 El arte Rococó, que floreció en Francia y en Alemania a principios del siglo XVIII, era en muchos aspectos una continuación del barroco, sobre todo en lo concerniente al uso de la luz y de la sombra y al movimiento compositivo.
Es un estilo más ligero y festivo, muy adecuado para la decoración de las residencias parisinas.
Es un arte eminentemente aristocrático, un arte para la alta clase media, amante de un estilo mundano, íntimo y delicado. La sociedad ansía la libertad, el buen gusto y el placer.
    Los temas preferidos para la representación en pintura son: fiestas galantes y campestres, damas, rigodones, minués y aventuras amorosas y cortesanas. Por todo esto, se recuperan personajes mitológicos como Venus y Amor que se entremezclan en las escenas representadas dotando a las composiciones de un tono de sensualidad, alegría y frescura.
     Es usual el referirse al estilo Rococó como estilo galante. El nombre proviene del verbo galer, que en francés significa ser valiente y hábil en el trato con las mujeres. El galante es aquel que sabe tratar y complacer a una mujer. La figura de la mujer es un foco inspirador de la pintura. La mujer es una figura bella y sensual, cada vez más culta. Ella seduce y participa en aventuras prohibidas. El escenario en que se ubica la trama pictórica ayuda a que la sociedad se identifique con personajes de historias pastoriles e idílicas.
     Por todas estas características, el Rococó se considera un arte frívolo, exclusivo de la aristocracia, ajena  a  los problemas  sociales y sólo concentrada en su descanso y deleite.
 
Representantes del Rococó

En Francia: Watteau, Boucher, Fragonard. Chardin y Greuze

 En Inglaterra:   Reynolds, Gainsborough, 
  En Italia:         Solimena, Tiépolo                        



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